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La Web En Perspectiva

Arquitectura del conocimiento

Generar una arquitectura del conocimiento de la Web demandará tiempo.

Saber como es Internet y como es la Web requiere estudio.

Saber usarla requiere también de práctica.

Y aun así ¿aprenderemos definitivamente todo respecto de estas tecnologías, inclusive en la medida que evolucionan?

Y la práctica hace al maestro.

Un poco el planteo de este post es sugerir generar una verdadera arquitectura del conocimiento de Internet y la Web para aprender a dominar estas tecnologías sin riesgos. Es como decir: para saber cuando encender y cuando apagar el ordenador.

Suponemos que cada usuario puede iniciar su propio viaje en la aventura del conocimiento de la Web: pero queremos que este viaje no genere peligro.

Por eso invitamos al lector a instruirse en el uso y manejo de lo que venimos escribiendo: es necesario.

Una idea que se nos ocurre, y veremos si por nuestra parte logramos impulsarla, es utilizar las plataformas de wikimedia para lograr instalar un espacio puramente dedicado al uso de Internet y la Web: no nos parece fuera de lugar porque gracias a este medio podríamos sistematizar el conocimiento y justamente darle una arquitectura, ordenarlo, darle un forma de comunidad, etc.

Pero, reiteramos, que la arquitectura del conocimiento de la Web es personal, porque cada usuario le da un uso personalizado a dicha tecnología.

Al menos eso nos parece.

Políticas de privacidad y disrupción

Políticas de privacidad: ¿para qué sirven?

Suponemos que para resguardar nuestra información en los servicios que la procesan.

Y si estas políticas cambian unilateralmente de la noche a la mañana ¿qué sucede?

Se armó el lío.

Pero ¿por qué?

Porque muchos de los servicios que procesan nuestra información personal son globales y el impacto directo sobre las políticas locales puede variar y mucho: ¿políticas locales? sí las que se refieren a normativa sobre Internet y la Web en los distintos países, en caso de que exista claro (la normativa).

Por eso ante un cambio de políticas de privacidad de una corporación algunos se asustan: porque no pueden medir su impacto global y al suceder esto suponen que algunos pocos o muchos podrían verse perjudicados por estos cambios. Y es entonces que empresas como Google se lanzan a explicar estos cambios para no generar desconfianza.

Es que la Web está todavía en pañales, aunque parezca mentira: no existe un plexo legal universal, no existen políticas integradas de conducta (del tipo que sean) que aseguren y garanticen la protección del usuario, falta educación del usuario, se generan conductas distorsivas respecto de lo que sería el buen uso de Internet, falta seguridad para el usuario que peca por ignorancia, etc.

Es que estamos todavía hoy hablando de una tecnología que es emergente, convergente y disruptiva.

Que emerja o converja a nosotros nos tiene sin cuidado pero la disrupción implica ruptura, desestructura y hasta destrucción simbólica.

Justamente nos ocupa (por no decir nos preocupa) la disrupción en la Web: es un problema y no una solución.

Y es un problema que trae aun más problemas.

El punto es como resolver la disrupción porque no permitiría ni siquiera la finalización de la configuración de un hipotético nuevo paradigma, si de eso hablamos.

Entonces aquí la tesis sería: ¿la disrupción es un problema y, si lo es, cómo lo resolvemos?

Disrupción que se manifiesta en los ecos que provocó los cambios en las políticas de privacidad de una de las mayores corporaciones Web del planeta.

Tecnopatologías

Las tecnopatologías.

Infoxicación, adicción al uso del ordenador, a la conexión a Internet, a Twitter; la dependencia del consumo de la tecnología digital; la desesperación por comprar lo último en teconología (más allá de que ésta esté probada o no); etc.

Es una cuestión de conducta que afecta a la psicología del usuario, sus emociones, su consumo y por ende su economía; afecta su entorno, su seguridad, la de los suyos.

Insistimos en la educación del usuario.

Debemos saber manejar lo digital, ya sea un mobile o un ordenador, o lo que fuere.

Es necesario contar con información veraz que nos ayude a no caer en tecnoadicciones.

Cuando corrían los ’80 y queríamos comprarnos un clon lo primero que nos preguntaban era para qué lo íbamos a usar: hoy directamente te venden tecnología digital y casi ni te das cuenta que no llegas a usar ni el 45 % de su capacidad (el número es a modo de ejemplo), y esto se llama redundar en el uso, por ponerle algún nombre.

¿Se entiende?

Por lo que, siguiendo con el razonamiento, un buen modo de evitar distorsiones es comprarnos solamente lo que sabemos que vamos a usar y no lo que nos quieran vender.

Ésto puede ir en contra del negocio, pero no podemos permitir que el negocio distorsione y enferme al consumidor porque de esta manera el negocio también se acabaría.

La pregunta sería (y reconocemos que es un lugar común) ¿cuál es el límite ético en el marketing que proponemos?

Y la respuesta queda para el debate.

Anonimato

El anonimato en Internet puede resultar en un arma de doble filo.

Poder publicar sin autoría redundaría en una protección a la privacidad, en donde generadores de contenidos no se vieran públicamente expuestos, sin contar las consecuencias políticas que propondría la exposición.

Pero, el anonimato puede ser utilizado para delinquir: al menos hipotéticamente.

Las redes sociales son un terreno fértil, los sitios de subastas y compra venta también, un site aparentemente inofensivo puede sustraer información personal, etc.

Por ésto va el alerta a los usuarios desde nuestra humilde posición.

A cuidarse y a tener cuidado cuando navegamos por la web.

Si sabemos manejarnos públicamente probablemente no representaría un riesgo tener fotos personales montadas en redes sociales, pero si no poseemos la capacidad de soportar la presión de la publicidad mejor mantener un perfil privado: todo depende de lo que queramos hacer con nuestros perfiles en línea.

Puede parecer divertido hacerse notar (sobre todo para los más pequeños) pero ello sin dudar traerá consecuencias: lo que no deseamos es que sean consecuencias negativas que dañen la integridad.

Internet y la Web son un medio de comunicación, lisa y llanamente.

¿Te gusta aparecer en TV? Probablemente sí, o no. Pero la vida pública, insistimos genera eco en la audiencia.

Esperamos ser claros al respecto, insistiendo en los efectos de no saber usar un medio de comunicación como la Red.

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