¿Cuántas discusiones genera Microsoft, no?
Que se quedan con todo, que sus productos son muy costosos, que pretenden controlarlo todo, y vaya a saber uno cuántas cosas más.
Pero al principio no era tan así.
Cuando surge el DOS todo era de maravillas: incluso más de alguno sentía admiración por el logro tecnológico de la que vendría a ser sino la más importante una de las más relevantes compañías de software del planeta.
Claro, cuando el sistema operativo evolucionó a lo que llegó a ser hoy (nos referimos al Windows) algunos ya se sintieron tal vez un poco incómodos.
Es que ya no hablábamos de alguien que recién comenzaba sino de un OS (algunos sostienen que no es más que un shell) que se posicionó en todo el mundo.
Entonces empezaron a surgir teorías de todo tipo respecto del lugar, para algunos dominante, que Microsoft ocupaba.
Podríamos sentarnos a debatir sobre los logros y los “abusos” (habría que definir esta última palabra) del señor de la casa con puertas y ventanas, si favoreció a la industria del software o la captó por completo, si detonó a todo el movimiento GNU, es más si hoy por hoy es justificada su presencia en el mercado o no.
Pero cuando pensamos en el DOS sencillamente no podemos dejar de admitir que el aporte fue realmente valioso: y dejando de lado cual versión del Windows te guste más, sin duda que lo usaste y ya eso demuestra el por qué MS sigue estando donde está.
Y por cierto el debate queda (y sigue) abierto.