Construcción
Cognitivamente (y funcionalmente siempre) funcionamos, valga la redundancia, por construcción: es decir que desde el plano ideológico generamos realidad permanentemente, nos demos cuenta o no.
Muchos de estos procesos son sencillamente inconcientes, y desde el plano de profundidad emergen a la conciencia para verbalizarse una vez expresado el concepto oralmente o por medio de la conducta, lo cual es casi lo mismo.
Ahora bien, los procesos de construcción que se originan en un nivel abstracto deben ser monitoreados desde el plano ideal para lograr canalizarlos ordenadamente y con prolijidad.
Es la abstracción, muchas veces política, la que logramos materializar o concretar en la realidad visible.
La Web como producción virtual se remite directamente a estos conceptos: es que la virtualidad tiene su mismo origen en la abstracción de ideas que se plasman en el universo digital o, lo que es lo mismo, en el ciberespacio.
Es por ello que muchas veces sino todas nuestra labor en Internet nos exige depurar permanentemente nuestros procesos de pensamiento para lograr el resultado ideado al menos con la mayor cuota de éxito posible.